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El cacao como bandera

Pocos lo saben, pero Fantoche supo ser un gran trendsetter. En los 70 fundó la subcategoría del alfajor marplatense triple, que veinte años después sería adoptada y explotada por las multinacionales. Pero introducida esta magnífica innovación, se echó a dormir; consagró toda su vida posterior a recoger los frutos de aquel primer éxito, y a tal punto fue absorbido por el número 3, que dejó de elaborar los alfajores simples. Por mucho tiempo, su portafolio fue un portafolio discontinuo, defectivo.

La versión triple de los Night & Day, edición limitada que Fantoche lanzó en 2015

Ahora, medio siglo más tarde, Fantoche vuelve a convertirse en uno de los actores más movedizos de la arena alfajorera. En 2017 relanzó el alfajor doble tradicional, y acaba de dar a conocer la versión simple de una edición limitada, creada en 2015, llamada Night & Day.

Su aparición es síntoma de una época: el poder adquisitivo decrece y todo tipo de marcas —desde Coca Cola con su botella retornable hasta Día% con sus aclamadas imitaciones— se afanan por mantener su nivel de ventas a costa de ofrecer productos más baratos. Tal vez sea que Fantoche ve en la crisis la oportunidad (o, como resumió Homero Simpson y luego parafraseó el Presidente: la oportuncrisis) de imponerse en un segmento que desconoce un líder absoluto, aunque Jorgito lo encabece, y que las multis desdeñaron: el de las dos tapas y precio medio (entre $10 y $15). En la disputa ya habían ingresado Acor, con el alfajor Tofi doble (y una intensiva campaña publicitaria), y Cachafaz, con el Tanguito.

El nuevo Fantoche Night (simple)

Si bien Fantoche figura ya desde hace un tiempo entre las pocas compañías de alfajores que invierten sumas apreciables en publicidad, con ésta, su apuesta más audaz, parece ir en la búsqueda de ampliar su target más allá del consumidor infantil. El aparato movilizado incluye afiches en la vía pública y avisos televisivos. A los memoriosos, el diseño visual del Night & Day los remitirá al caso de marketing más rimbombante de la historia del alfajor: el Blanco y Negro de Bagley, ese ying y yang con detalles en rojo que con su jingle hipnótico marcó a fuego una generación de consumidores. Intertextualidad alfajorera.

Pero la referencia se agota ahí: el yang no tiene baño de chocolate blanco, como el Bagley original, sino de merengue. Y de todos modos, la característica que distingue al nuevo Fantoche es su galleta de cacao. Dentro del circuito industrial, es el primer alfajor simple de este tipo. Terrabusi y Águila trabajan variedades con una masa similar, pero son alfajores triples; y Havanna sacó recientemente su 70% cacao, pero no se vende en kioscos.

El Fantoche Day triple, cubierto de merengue. Ahora también hay versión simple

En un mercado dominado por la esencia de vainilla, el notorio sabor a cacao del Fantoche, amargo y con notas saladas, merece ser subrayado. Porque la maniobra contribuye a realzar, mediante el contraste, el excelente dulce de leche. Un alfajor irreprochable, que si no alcanza a compararse con alfajores premium —tampoco es a lo que aspira—, más que nada por su cobertura de baño de repostería, reúne, sí, las cualidades suficientes para sacudir el statu quo y llamar la atención del público adulto que hasta el momento le había dado la espalda.

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