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El Capitán del Espacio, Riquelme y el Jorgito

Empecemos por las diferencias formales: el Jorgito pesa 50 gramos (194 calorías) y el Capitán del Espacio, 53 (y según mis cálculos, aporta algo así como 190 calorías) (El paquete dice 40 gramos, pero al leer la información nutricional, notamos que 40 gramos pesan tres cuartos de alfajor. Aplicando una simple regla de tres, obtenemos que el peso real es de 53,3 (periódico) gramos. Me pareció muy curioso, pero ahora tiene más sentido). El Jorgito es más sólido al tacto, y pareciera ser más denso; sus contornos están mejor definidos, es más “cuadrado”, y todo eso redunda en que tenerlo en la mano sea mucho más agradable y en que, sobre todo, a la hora de hincar el diente la experiencia resulte más placentera, precisamente porque, palabra clave, es más crocante.

Podría decirse, también, que lo que se pone en juego al medir el Jorgito y el Capitán del Espacio son dos ideologías, dos formas de ver el mundo igualmente válidas. El Jorgito es generoso, señores. Generoso, claro, dentro de los límites de un alfajor de su valor. Pero tiene una buena cantidad de dulce de leche y, si uno lo come con mediana atención, por momentos hasta empalaga. Es rico, también, pero su cualidad sobresaliente es la abundancia. A la hora del hambre, amigos, no hay ninguna duda.

El Capitán del Espacio, en cambio, para la pelota, se toma su tiempo, mira a los costados, mete un pase gol. El Capitán del Espacio es Riquelme; mucho más modesto, humilde desde su mismo circuito de distribución hasta su envoltura, digámoslo, cuanto menos discutible. No esperes que te deslumbre de un bocado, que te haga acabar, no. Tampoco esperes que te cambie la vida. Dos cosas: ¿está sobrevalorado? Sí. ¿Es, de todas formas, un alfajor distinto? También. Porque lo de Riquelme fue exagerado, digamos que es Riquelme en un par de años jugando un torneo interno de señores de más de cincuenta y cinco años. Y marcando la diferencia, obvio.

(Hay que decir, claro, que el Capitán del Espacio, al menos en Capital, y a pesar de que en la teoría se ubica en el mismo estrato que los Jorgito, está apenas o bastante más caro, dependiendo de lo paqueta que sea la zona y de la oferta y la demanda y todo eso. Un día tendremos que referirnos al Capitán como objeto de culto y bla bla bla, pero no hoy).

Y ahora hablando un poco más concretamente, el Capitán del Espacio es mucho más delicado que el Jorgito. La mayor diferencia, como en todo, nace en el dulce de leche, que en conjunción con la masa da como resultado un sabor especial, prolijo, muy sutil para lo que suele esperarse de alfajores —más que— populares. Cuando comés un Jorgito es difícil eludir la impresión de que la calidad es mala: el dulce de leche, aunque rico y abundante, tiene algo como ácido e invasivo (muy pero muy característico, por lo demás, del Jorgito), y la masa es menos masa, se disgrega más fácil y, en definitiva, es más berreta. En el Capitán del Espacio no, pero en todo caso hay que hacer un esfuerzo para advertirlo.En cuanto a la cobertura de azúcar glaseada, no noté grandes diferencias.

Concluyamos lo siguiente: que el Capitán del Espacio es definitivamente más rico y más interesante, pero que el Jorgito es más generoso, más chancho, y que si estás de bajón es una opción dignísima.

Aplausos para ambos, han jugado limpiamente.