Lanzamientos 

El flamante Havanna amargo

Salió un nuevo alfajor Havanna y es todo un acontecimiento. Mejor aún: no es cualquier alfajor Havanna; pesa 65 gramos, 10 gramos más que el Havanna tradicional, y dice tener como característica distintiva un chocolate con 70% de cacao.

Para los que confiamos plenamente en el chocolate amargo —y llegamos incluso a consumir porcentajes cercanos al 100%, y a sufrir también, en virtud de esa fe que nos inspira la noble concepción de un chocolate puro—, no hay muchas noticias mejores.

El nuevo Havanna, el Havanna amargo, el Havanna negro —propongo algunas designaciones posibles, ninguna muy buena— empezó a comercializarse en Mar del Plata, aproximadamente, la primera semana de enero fue primicia de este blog—, aunque la marca recién oficializó el lanzamiento unas semanas después: el 24 de enero. Actualmente se vende solamente en los locales Havanna de la Costa Atlántica y llegarían al resto del país a mediados de mayo. Su precio por unidad es $30, y se puede conseguir también un tubo muy pintoresco de ocho alfajores por $240 (8*30=240: no hay oferta, ¡pero qué bello tubo!). [Actualización del 16/05/2017: Han llegado ya a todo el país y su precio actual es $32].

Lo que es yo, debo confesar que luego de enterarme de la noticia pasé semanas de mucha ansiedad, de noches en blanco y sueños turbulentos. Pero, finalmente, nuevamente gracias a mi querida tía (mecenas de este blog), me llegaron un par de alfajores.

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65 gramos. 206 calorías (curiosamente, lo mismo que el Havanna clásico).

Primera impresión: es muy bueno, de eso no hay duda. Segunda impresión: es impresionantemente chocolatoso. Tercera impresión: ¡está desequilibradísimo!

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¿Ven la foto? Esa capa superior de chocolate, amego, es descomunalmente gruesa. Y descomunalmente amarga. E invade, como es lógico, todo el alfajor; se lo adueña. Havanna, el auténtico inventor del alfajor sobrio, deponiendo sus principios, arriesgando su prestigio, acaba de sacar un alfajor extremadamente amargo. ¡Aplausos!

Las críticas están servidas: ¿la cantidad de chocolate y su intensidad tapan el sabor del dulce de leche, que por lo demás es poco y no particularmente sabroso? Sí, esto es indiscutible. Por eso, gustos son gustos. Havanna logra su cometido, que era hacer un buen alfajor de chocolate amargo, y se aventura así en un terreno que hasta ahora había sido poco y mal explorado, porque si desde el vamos no son muchos los alfajores de buen chocolate, son prácticamente nulos los de buen chocolate amargo.

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Dos observaciones más: el chocolate es cremoso (algo similar a la plastilina); ni tan rígido ni tan crocante como el del Cachafaz, por ejemplo. En su sabor, se asemeja al Águila rosa; su calidad no es magnífica pero para un alfajor está perfecto. La galleta es impecable: de gusto, prácticamente salada; de textura, como la clásica galleta Havanna: partículas pequeñas, crocancia justa.

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Podría haber sido un alfajor voluptuoso, pero no lo fue. Havanna practica una especie de minimalismo que ni en este caso, a pesar de su exceso (un exceso calculado), se permitió abandonar del todo. No se va a poder decir que se trata del mejor alfajor del mundo, sencillamente por una razón: le falta dulce de leche. Pero cumple, y es buenísimo; otra gran creación de los marplatenses, la que más me gustó.

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