Reseñas 

Viaje al submundo

A diferencia de la mayoría de los submundos (el de las drogas, el de las apuestas ilegales, el de la prostitución, el de los barrabravas), el submundo de los alfajores emana, no oscuridad, sino candidez. Toda una gama de olores singulares, de estéticas y texturas, configuran una dimensión autónoma, con leyes propias. Muchos de ustedes, como yo, habrán franqueado por última vez sus fronteras ya hace tiempo, y al avanzar ahora, después de tantos años, nuevamente hacia su umbral, experimentan, arriesgo, nostalgia. ¿Cómo definir ese sabor sin remitirme a experiencias…

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Reseñas 

Una cobertura espantosa

¿Veinticuatro pesos por esto?* Ésa fue mi primera reacción al masticar uno de esos pedacitos de cobertura que se descascaran durante la sesión de fotos previa a la deglución. Con particular facilidad se desprendía el “chocolate” en el caso del alfajor Volta, lo cual no era para nada un buen indicio, y al probarlo efectivamente me sentí estafado. Las cosas mejoraron un poco cuando di mi primer bocado. Es cierto que la cobertura —de supuesto chocolate, aunque bien podría pasar por baño de repostería— tiene la consistencia del papel de…

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Reseñas 

Así, sí

Alguna vez tildé al Águila de alfajor burgués. No quería ser un calificativo despectivo. Más bien pretendía separarlo de los alfajores que, como el Jorgito o el Fantoche, priorizan la abundancia por sobre el equilibrio y la calidad. También el Milka se destaca por las características “burguesas”. Sólo que, a diferencia del Águila, sus dos capas son de dulce de leche. Por lo demás, me atrevería a decir que son dos alfajores muy parecidos, y que de los dos, el Milka es el mejor. Pocos alfajores logran una consistencia tan genial como…

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Reseñas 

El alfajor apócrifo

Si la memoria no me falla, el Caicayén es el primer alfajor que nos recomendaron en Twitter. O eso creíamos, hasta que le mostramos nuestro ejemplar a Cítrico Cítrico… Él se refería a uno que venía envuelto en papel metalizado. Pero en el kiosco que me vendió este alfajor, de papel metalizado sólo había Caicayén de fruta. Por otra parte, una búsqueda en Google de esta marca oscura arroja sólo unos pocos resultados confusos. ¿Qué misterio se esconde detrás del misterioso Caicayén? No sé, por lo pronto les cuento del ejemplar que conseguí. Su…

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It’s a trap

El prestigio de la marca, lo cheto que es el local (Directorio y Puan, más o menos), la tentadora variedad de gustos que tienen —frambuesa, glaseado, de chocolate blanco, de mousse—, la envoltura y el precio (sale lo mismo que el Cachafaz en un kiosco) me habían generado muchas ilusiones. Jugaban con mi corazón: el Rapanuí es una trampa. Y es que ¡a este alfajor le falta dulce de leche, mucho dulce de leche! Tiene una cantidad miserable. ¿A quién se le ocurre hacer algo así? Tanto esfuerzo hay que…

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Lo que vale es la intención

En esto de los alfajores, como en todo, siempre es tentador, casi instintivo, ponerse del lado del más débil. Al Jorgito se lo exalta mucho. Demasiado, para mi gusto. ¿Y por qué? Porque es un alfajor de pueblo. Es entendible. Pero yo, al menos yo, tengo mi límite. Y ese límite se llama Guaymallén. De todas maneras tenía ganas de hincarle el diente a esta versión prémium (tsunami de comillas) del modestisísimo Guaymallén: el Guaymallén “de Oro”. A decir verdad, no está al nivel ni de un Jorgito ni de un…

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La impotencia del chocolate blanco

Si hacer un buen alfajor de chocolate negro es una tarea compleja y con muchos aspectos que atender, mucho más difícil debe ser confeccionar un buen alfajor de chocolate blanco, por cuanto el chocolate blanco es, de por sí, más modesto y empalagoso. Estas limitaciones se hacen evidentes en el Bonafide. Dijimos que el negro era un muy buen alfajor (¡nos acusaron de estar publicitándolo!). Bueno, el blanco no lo es tanto. Si bien comparte hasta cierto punto el equilibrio y la buena consistencia de la versión oscura, tiene algunos…

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Un homenaje al género

Cierta aprensión hacia lo nuevo, cierto tradicionalismo, me conducían instintivamente a desconfiar del alfajor Bonafide. Son varios los casos de marcas que, pretendiendo fabricar un alfajor novedoso, más bien mancillaron el género. ¿Por qué iba yo a otorgarle mi voto de confianza a una empresa en cuya lista de prioridades la de confeccionar un alfajor se hallaba tan relegada? ¿Por qué ahora, Bonafide? Tampoco podía olvidar, de todas maneras, la gran calidad y el buen criterio que caracteriza a la mayoría de los productos de esta empresa, empezando por el…

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Revisionismo

Aquellos que desconocieran lo que es un alfajor, un extranjero, digamos, podrían rastrear su verdadera esencia en el corazón de estos dos ejemplos: el Jorgelín y el Fantoche. Basta con pensar que ejemplares de estas dos marcas pudieron pasar por la boca de, por ejemplo, Perón (a su regreso) o Borges para que una profunda emoción nos embargue. ¡Estamos hablando, prácticamente, de los inventores del alfajor! Y en el caso del Fantoche, del verdadero creador del alfajor triple. Se trata, en ambos casos, de empresas familiares surgidas en los sesenta.…

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Reseñas 

Pero el sombrero es nuevo

Si hay una marca que de delicada no tiene nada, ésa es Vauquita. Lo pudimos comprobar con el alfajor negro y con el glaseado, ambos reseñados ya en este blog. Por eso nos sorprendió descubrir que también había una versión con sabor a capuccino. Sonaba a una pretensión demasiado ambiciosa. Por lo que sabemos, sólo Havanna se ha atrevido a tanto, con su alfajor de café. Es decir que, aun cuando no abrigábamos muchas esperanzas, estábamos intrigados. Pero a veces la vida es demasiado previsible y la tensión inicial se…

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