Hallazgos 

Paraguay tiene alfajores (mejores que los de acá)

Hace ya medio año, Diego Bittar hizo el primer intento de enviarme sus alfajores de Paraguay. Fracasó. Acá la aduana es muy recelosa, y quedaron varados. De esa encomienda que constaba de una docena de alfajores yo recibí, apenas, una notificación por carta. La docena volvió, un mes más tarde, a Paraguay, tal vez ya vencida. Tiempo después, por medio de una amiga que viajó a Buenos Aires, logró sortear las barreras de la burocracia estatal y finalmente llegaron a mis manos los famosos alfajores paraguayos. Me llamaba la atención…

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Goce estético

Que los alfajores muestran un costado visualmente atractivo, y que contribuyen al deleite estético, es algo que en mayor o menor medida todos tenemos claro. Pasa con la comida en general. De ahí las asociaciones tan recurrentes entre gastronomía y pornografía, y ese sentimiento un poco cercano a la lascivia o al morbo (y a la secreción de fluidos de distinta naturaleza pero en cierto sentido semejantes) que solemos experimentar al toparnos con determinadas fotografías subidas de tono, excitantes: formas redondeadas, sustancias que chorrean, prominencias descomunales, excesos, en fin, estimulan…

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Vindicación del alfajor de fruta

Hace un par de meses estuve en Puerto Madryn pero, por algún motivo que aún no comprendo bien, traje varios alfajores y ningún Memorable, lo cual luego se revelaría como un error, dado que los que sí probé resultaron, en mayor o menor medida, malos. Y habría sido, además de un error, un error imperdonable, si no hubiera intervenido, en este punto, como burlándose del destino —y haciéndome ver, con severidad paternal, mi error, y remendándolo, también, con amor maternal—, Mauro Giannandrea, es decir, el mismísimo creador de los alfajores…

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Neuquinos

Desde que anuncié que tengo un blog de alfajores, como una bendición, la gente comenzó a regalarme ejemplares curiosos de los lugares que visitan. Así fue que me llegó una cantidad bellísima de alfajores de Villa Traful, Neuquén. Lo lindo de este país es que cada región hace los alfajores a su manera, y no hay nada más emocionante que probar y comparar. En este caso voy a hablar de dos marcas, Del Montañés, recomendados por Martina en Twitter, y Benroth. Empezamos por los blancos. El Montañés es muy rico: nada empalagoso, con una galletita…

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Los silenciosos alfajores de San Martín

Buen nombre de banda indie, ¿no? En fin. Las madres suelen decir, y a menudo aciertan, que uno encuentra las cosas cuando no las busca. Yo, por ejemplo, una vuelta guardé mucha plata en mi casa y cuando la necesité olvidé dónde estaba. La encontré meses después, devaluada casi en un 50%. Mal momento para olvidarse del escondite del dinero, la revolución de la alegría. Como sea: algo parecido ocurre con los alfajores. Caminaba por Villa del Parque cuando pispeé una vidriera de kiosco —hábito ya naturalizado desde que mantengo este blog— y…

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