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Ésta es de las comparaciones que más me agradan. Alfajores cuidados, lanzados o relanzados recientemente, que invierten, que pisan fuerte y que muy educadamente dejan pocas migas. En este caso, me encontré con una especie de decepción y otra grata sorpresa.

Empecemos por la grata sorpresa: el Suchard (55 gramos, 222 calorías). Interesantísima apuesta. De todos los que probé hasta aquí, el único que tiene gustito a licor. Y le queda bárbaro.

Ya el aroma es excelente: amargo, fuerte y con un aire a alcohol y limón.

Si el licor, o lo que sea, se hace presente sobre todo en la combinación de galletita y el baño de repostería, el dulce de leche remata la sensación alimonada. Abundante cantidad de dulce bien oscuro y muy sabroso, con aceptable cremosidad, que denota la buena calidad del Suchard.

Tiene algunos errores, sin embargo, que le impiden alcanzar la categoría de “gran alfajor”. Su mayor problema reside en la poca cantidad de cobertura. Si bien está correctamente elaborada, es amarga e intensa, al mismo tiempo resulta demasiado delgada, y eso genera una exagerada presencia de la galletita, lo que vuelve al alfajor demasiado seco. El baño de repostería, que de a ratos se quiebra del modo correcto, debería ser mucho más grueso, no sólo para que la masa poco húmeda no sobresalga, sino para envolver al resto de los componentes y redondear una idea muy bien pensada. Sin una cobertura generosa, no puede haber contundencia. Y sin contundencia no hay grandes alfajores.

Del lado de enfrente, el Smack (60 gramos, 244 calorías), que a decir verdad es muy diferente al Suchard y más similar al My Urban. Esto puede apreciarse fácilmente en las imágenes: la cobertura envuelve casi sin accidentes al alfajor, dando esa idea de redondez que al tacto se siente tan bien. No está mal, el Smack. En cuanto a sabor, supera al My Urban. Pero su galletita es nuevamente muy seca, muy rígida, y eso empeora considerablemente la experiencia global, que en el My Urban era mejor que sus elementos en particular.

Pero la cobertura aquí no se quiebra sino que cede. Esto está mal. Y luego uno muerde y se encuentra con un dulce de leche demasiado contaminado por migas de galletita, y hay que seguir masticando hasta sentir que el alfajor se deshace por fin y se mezcla con la saliva.

La cantidad de dulce de leche es aceptable, pero en la impresión general pareciera escasear. Es bastante menor a la del Suchard, y su gusto, muy suave, no es especialmente rico, aunque sí es muy difícil de encontrar. Si no me equivoco, tiene algo de canela, lo cual sería excelente, una gran idea. Aunque tal vez esté delirando.

La cobertura es relativamente sabrosa y tiene un gusto bastante auténtico, amargo, que permanece en la boca más tiempo del que uno esperaría. Pero es demasiado blanda.

Y la galletita tiene un gusto bastante más intenso y más amargo, con dejos de limón, que la mayoría, pero es groseramente seca. Tal vez haya sido el ejemplar que me comí. Sorprende que un alfajor de este tipo se equivoque en algo tan elemental como la humedad de la masa.

Son dos alfajores genuinos y con propuestas más o menos originales, sobre todo en el caso del Suchard, que está muy bueno. Les recomiendo que lo prueben y me cuenten qué les pareció. El Smack tiene algunas características atractivas, pero no se destaca por nada y ante alfajores del mismo precio no cuenta con demasiados recursos.